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    Jesús María: Saquearon ropa secuestrada en operativo

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    Mientras la Policía intentaba trasladar mercadería que se traía de contrabando en un colectivo, un nutrido grupo de vecinos logró acceder a la carga. Se llevaron buena parte de la indumentaria incautada antes de que pudieran ser controlados y dispersados.

    Jesús María. Un colectivo que transportaba a 24 personas desde el norte del país se averió en Jesús María y su permanencia durante largas horas en la playa de una estación de servicios alertó a la Policía local. Ante las primeras observaciones y consultas, los pasajeros no pudieron justificar la procedencia de la mucha mercadería que llevaban en el vehículo.

    Por directivas de la Justicia, los pasajeros fueron imputados por el delito de encubrimiento de contrabando y se solicitó la presencia de Afip, a través de la Aduana, para proceder al secuestro de la mercadería.

    Pero Aduana no hizo el procedimiento durante la noche del lunes sino que lo pospuso para la mañana de ayer y, durante el ínterin entre la contratación de un transporte para llevar lo secuestrado y el traslado de la mercadería desde el colectivo hasta el camión, los vecinos de algunos barrios de Jesús María se anoticiaron de que podrían regalar la ropa de invierno, las zapatillas, medias, colchas y mantas transportadas, y se atrincheraron en el lugar.

    La primera refriega se dio cerca de las 10.30 de ayer entre los pasajeros del colectivo y la Policía, ya que aquellos se amotinaron dentro del vehículo, rompieron dos vidrios del piso superior y comenzaron a tirar mercadería desde las ventanas. Unas 500 personas esperaban abajo, forcejeando con la Policía. El saldo fue de varios oficiales heridos por las pedradas que arrojaron los vecinos.

    Ataque a la mercadería. Los refuerzos policiales lograron armar un vallado, pero un grupo avanzó cerca del mediodía hasta que logró romper el cerco policial y se produjo una escena de saqueo inédita en la historia reciente de la ciudad, con jóvenes subidos a los camiones y al techo de los patrulleros que arrojaban bultos desde el camión con la mercadería secuestrada. Desde los alrededores, vecinos y muchos niños dificultaron el operativo de control arrojando infinidad de piedras, rompiendo móviles y golpeando a policías y periodistas que cubrían el evento.

    Julia Arancibia, una de las pasajeras, reconoció que su intención era regalar la ropa para evitar el secuestro de Aduana. A su lado, otros planteaban que ni la regalaban, ya que ignorarían quiénes se quedarían con la mercadería. “Nosotros queremos saber adónde va la mercadería, a qué manos llega. Somos los dueños. Hacemos ferias y la mayoría confeccionamos cosas con nuestras propias manos y vamos a venderlas a distintas partes. Sabemos que está mal, pero a nosotros nadie nos hizo un acta de secuestro y el aduanero vino sin orden de allanamiento”, dijo Arancibia.

    Otra pasajera, Amelia Fernández, se mostró enojada con el procedimiento policial: “La Policía avasalló y en última instancia sabemos que estamos fuera de la ley. No robamos, pero necesitamos vivir. La mayoría somos madres solas, hombres con carga familiar. ¿Dónde están los derechos humanos que tanto se publicitan? ¿Dónde está la justicia social que pregonan todos los días? Es nuestra forma de vida. ¿Qué quieren?, ¿unos desocupados más o unos delincuentes más? Solicitamos que se nos defienda”.

    La llegada de la Guardia de Infantería a Jesús María logró finalmente disipar a los revoltosos. Recién con el lugar más tranquilo, sin altercados, se procedió al desplazamiento del transporte con los bienes secuestrados que se salvaron del saqueo.

     

    Fuente: La Voz

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