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Walter Romagnoli (56) quien durante 13 años fue Juez de Paz de Monte Cristo antes de renunciar en 2015, ahora cumple un mes nuevamente en el cargo. Cómo fue empezar de nuevo. Su relato en primera persona.

¿En qué circunstancias se dio tu regreso?
En el 2015 llamaron a presentarse para concursar. Pero se demoraron en llamar a rendir. Eso se dio recién el año pasado. Hubo tres personas que se postularon, uno de ellos era yo.

¿Tuviste que estudiar de nuevo?
Uno nunca deja de estudiar en estos cargos. Pero sí tuve que aprender la renovación de lo que era el Código de Faltas, que lo aplicaba la policía. Ahora eso no está más, lo que está vigente es el Código de Convivencia Ciudadana, que es nuevo, y a las penalizaciones, en una contravención, lasaplica el Juez de Paz.

¿Qué tipo de condenas podés aplicar?
Son tres las herramientas que tenemos ante una contravención. La primera es pedir horas de trabajo comunitario. La segunda es lo que se denomina unidad de multa, que es económica. Y la tercera es el arresto, que puede llegar a durar hasta 3 días.

¿Ante qué casos podés pedir el arresto de una persona?
Es algo excepcional. Tienen que darse circunstancias particulares como la reincidencia de la
contravención. Por el momento se puede disponer la demora en la comisaría, pero Monte Cristo no cuenta con la infraestructura para detener a alguien durante 3 días, se necesita un régimen especial para eso. Por ahora acá no se ha llegado a eso.

¿Cuál es la falta más común?
Las de tránsito, principalmente las motos que no cumplen con las obligaciones básicas para
circular. Y hay muchas motos, y en ocasiones se exceden mucho. Con la velocidad, los caños de escapes, el casco, la patente, el seguro. Problemas graves no hay en Monte Cristo. En cualquiera de los casos en que se les retenga la moto, se le pide que para retirarla cumpla con la falta. Si es el casco deben venir con él. Si es el caño de escape, deben venir con el caño de escape para ponerlo, y recién retirar la moto. Y así. Esto es lo que aplicamos desde los operativos de la policía. En el caso de los controles municipales, van por otro circuito. Ahora propuse hacer algunos procedimientos de forma conjunta.

Con todos estos cambios ¿Cómo te fue con la vuelta al ruedo?
Perfecto. Yo pensé que por haber estado tres años sin trabajar de juez me iba a costar un poco más, pero enseguida le agarré la mano. Hay algunas cosas nuevas, pero no estoy solo ahora. Antes me costaba un poco más. Pero somos tres ahora: Germán, que es secretario del juzgado y nos llevamos muy bien. También me ayuda un juez de contravenciones que viene lunes y miércoles. Porque la ley es nueva y a la teoría yo la sabía, pero hay que saber aplicarla.

Tengo entendido que, durante un tiempo después de que te fuiste, estuviste colaborando con el juzgado…
Sí, cuando me fui tuvo que venir el juez de Piquillín, y me pidió si le podía dar una mano los primeros tiempos. Y él venía una o dos veces por semana, y se le complicaba porque era mucho lo que se tenía que hacer. Así que lo ayudé un tiempo, y ese gesto que lo hice “de onda” fue mal visto por las autoridades del poder judicial. Pero después se pudo aclarar bien.

¿Tuviste algún gesto de parte de la gente por tu regreso?
Cuando no estaba tuve siempre el apoyo de la gente. Siempre me preguntaban cuándo iba a volver, cuándo me tomaban el examen. Y ahora mucha gente me vino a saludar al negocio o a mi casa. Seguro habrá alguien que no me quiera, pero me han llegado sólo muestras de afecto. Y eso quiere decir que uno ha obrado, dentro de lo que se puede, bien.

Hay gente que cree que tu regreso al cargo fue casi un acto de justicia, por las circunstancias en las que te tuviste que ir aquella vez.
Sí, me lo han hecho saber. Pero en esto que me pasó a mí, no le echo la culpa a nadie. Yo lo asumo como propio al error de haber renunciado. Lo que pasó y lo que se tejió dentro de eso, no puedo decir nada. La política es así, y son las reglas del juego. No pensé que me podía pasar lo que me pasó. Yo vengo de una familia de toda la vida del pueblo, y toda mi familia trabajó para Monte Cristo. Y hoy en día de la política no quiero saber más nada. Ni de uno ni de otro. Y soy consciente que la decisión la tomé yo, pero pienso que se podría haber obrado distinto. Las internas dejaron, y dejan, muchas heridas.

Cuando vos renunciás ¿Sabías que iba a haber internas?
No. Siempre que se habló con Rossi (Héctor), solo se planteó la posibilidad de hacer una encuesta y definir al candidato así. Pero se dio distinto, a los dos días que renuncié se conoce de la otra lista que se había presentado y que pedían internas. No le dan el lugar a la gente nueva. Yo nunca tuve problemas con Rossi. Cuando yo no era juez lo ayudé. Pero me plantee en su momento que había que hacer un corte. Porque Rossi había perdido dos elecciones, y la gente no vota para atrás, vota para adelante, y ya “Pochi” cumplió su ciclo. Me dieron un mazazo en la cabeza, porque yo había dejado todo, en una interna que me ganan por 100 votos. Igual me reconfortó porque fue mucha gente a votar a una elección que no se había dado nunca en Monte Cristo.

¿Qué expectativas tenés para el futuro?
Las expectativas son buenas. No está en mis planes dejar el juzgado. Me faltan un par de años para jubilarme, así que espero poder seguir ayudando a la gente como hasta ahora. No aspiro más que a trabajar, y las puertas del Juzgado de Paz están abiertas para todos.

¿Qué rol tomó tu familia en todo este tiempo?
Si mi familia no hubiera estado en todo, no sé qué hubiera pasado. Desde lo afectivo, hasta lo económico. No solo mi esposa y mis hijos, que siempre estuvieron acompañando mis decisiones, sino también el resto de mi familia que me apoyó en todo, principalmente en los momentos más complicados. No tengo nada que decir de mi familia, más que agradecerle.