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Mabel Enrico: entre el laboratorio, la formación y la familia

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La bioquímica sostiene una atención cercana con sus pacientes, continúa capacitándose y recuerda el respaldo de su familia durante su recorrido profesional y la maternidad.

Antes de una extracción, Mabel Enrico se toma un momento para conversar con el paciente. Le gusta atender personalmente y conocer a quien llega a su laboratorio, un vínculo que valora tanto como la realización de los estudios.

En su laboratorio, realiza los análisis con equipos automatizados y deriva aquellos que requieren mayor complejidad. Tener un espacio propio le permite sostener esa atención cercana y aportar información para el diagnóstico.

Para Enrico, el trabajo bioquímico requiere una participación activa dentro del equipo de salud. Entre los desafíos de la profesión, destaca la importancia de involucrarse en las decisiones sobre los estudios que necesita cada paciente y las posibilidades de especialización que ofrece una carrera de actualización permanente.

Aprender incluso sobre lo que cuesta más

La actualización ha sido una constante en su recorrido. Procura capacitarse también en asuntos que no están entre sus intereses principales, pero que forman parte de los cambios de la profesión. La inteligencia artificial es uno de los ejemplos que menciona.

Esa búsqueda la llevó recientemente a Bolivia, donde participó del Congreso Latinoamericano de Bioquímica Clínica, realizado en Santa Cruz de la Sierra. El encuentro se organiza cada dos años en distintos países y reúne novedades académicas, tecnología y experiencias de profesionales de la región.

Mabel destaca la posibilidad de conocer cómo trabajan sus colegas. Para ella, cada experiencia suma una mirada sobre la profesión y sus desafíos cotidianos.

El apoyo familiar durante la maternidad

Al hablar de cómo compatibilizó la maternidad con el trabajo, recuerda el apoyo familiar que permitió compartir responsabilidades. Su madre, Hilda Eberhardt de Enrico, conocida como Coca, y su suegra, Nilda Allione de Farias, Yoli, fueron fundamentales en el cuidado de sus hijos mientras ella y su esposo trabajaban. Con su hermana Susana también se complementaban para cuidarlos.

Siempre tuve el apoyo de la familia en el tiempo dedicado a mi trabajo.

Mabel Enrico

Enrico procuraba que los momentos compartidos fueran de buena calidad y aprovechar cuanto pudiera estar con sus hijos. Este Día de la Madre será especialmente emotivo: el primero sin la presencia física de su mamá.

Al nombrar esa ausencia, también habla de quienes hoy la acompañan: su esposo Sergio, sus hijos Javier y Carolina y sus nietas Catalina y Emilia. Su papá Eduardo, de 91 años, sigue siendo un gran pilar.

El acompañamiento después del estudio

En el Mes Rosa, Mabel destaca el compromiso que requieren las campañas de salud. Desde su perspectiva, concientizar y realizar estudios debe ir acompañado de la devolución de los resultados a las pacientes, para dar continuidad a ese proceso y contribuir a tratamientos tempranos.

A quienes piensan estudiar bioquímica les habla de una carrera hermosa, desafiante y de actualización continua, con diferentes ramas laborales y posibilidades de realizar especialidades, maestrías y doctorados.

Para las mujeres que buscan desarrollarse profesionalmente, su mensaje nace de su experiencia: dedicación, organización del tiempo y predisposición. En su recorrido, esas herramientas estuvieron acompañadas por el apoyo familiar y una manera de ejercer que conserva, antes de cada estudio, un espacio para conversar.

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