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    Caballo de Troya

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    Vasta ha sido la historia en torno a la épica de los griegos queriendo tomar la inaccesible ciudad de Troya. El aun improbable relato, dado que nunca se pudo determinar dónde comienza la historia real y dónde el nacimiento de un mito, sigue vigente en la actualidad.

    El relato narra que después de varios años de intentar tomar la ciudad, los griegos habían intentado vanamente su objetivo. Troya parecía imposible. 

    Se dice que la idea surge de la observación de la naturaleza. Calcante, un adivino que marcó el rumbo de esa guerra, buscando respuestas, observó un día un episodio entre una paloma y un halcón.

    Ese día, Calcante fue testigo de la cacería de una paloma. La pacífica ave, en un rapto de desesperación, perseguida por halcón, se ocultó en la grieta de un muro. El halcón intentó infructuosamente cazarla, no pudiendo llegar a través de esa grieta. Entonces, tras varios intentos, se escondió fuera del muro y esperó. Cuando la paloma creyó estar a salvo, salió. Así logró tomarla por sorpresa.

    En esta demostración natural, Calcante entendió que no debía seguir intentando entrar a Troya por la fuerza porque nunca lo lograrían. Entonces cambió su consejo. Había que esperar y encontrar el momento justo para tomar a la ciudad desprevenida.

    Luego, historia conocida. Surgió la idea de un regalo de guerra, representando una supuesta retirada. Ese obsequio fue un gigantesco caballo que dejaron en las puertas de la fortificación.

    Los Troyanos orgullosos lo ingresaron y celebraron su triunfo. Dentro del caballo de madera esperaban pacientes sus mejores soldados, que al llegar la noche salieron de su escondite y finalmente pudieron tomar la ciudad.

    Hoy el radicalismo de Monte Cristo vive su verdadero calvario. Fueron a una guerra que no dejó ganadores. Solo dejó heridos. Y la venganza y el resentimiento fueron los únicos en triunfar.

    Lo que comenzó como una tensa e incómoda interna que parecía solucionarse tras los comicios partidarios, se convirtió en la entrada del Caballo de Troya. Una vez adentro, el candidato desfavorecido incendió la fortaleza. Denunció maniobras irregulares. Acusó a su propio tío de comprar votos. La bomba explotó y salpicó a todos.

    Lo curioso, es que nadie se bajó de sus candidaturas. Por un lado, la intendenta resultó damnificada por las denuncias. Por otro, el ex intendente quedó mal parado, ya que la gente se pregunta por qué avala e integra una lista a la que él mismo denunció que ganó por maniobras que rozan el fraude, la ética y el juego limpio. Nadie salió ganando con esto. En realidad, sí. La oposición espera. Como el halcón.

    Faltan pocos días para las elecciones municipales. La definición es incierta. Pero lo que fue una fortaleza durante 16 años se ha desmoronado. Arduo trabajo les llevará mantenerla en pie. Lo que no se descarta, porque bien sabido es que la política es el arte de lo imposible. Pero la brecha en sus muros está. El caballo está adentro y Troya… arde.

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