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El FC Barcelona cada vez peor

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Eran necesarias demasiadas coincidencias y se avistaban excesivas carencias para un equipo en reconstrucción que se ve abocado a proseguir su camino continental en la Europa League. La mayor debacle de los últimos veinte años.

Hay que remontarse a la temporada 2000-01 para encontrar un fracaso similar. Entonces el Barcelona, entrenado por Serra Ferrer, se quedó sin los octavos de final tras quedar tercero en un grupo compartido con Milán, Leeds y Besiktas.

Los paralelismos y similitudes con aquella nefasta temporada asustan al barcelonismo. El Barça fue cuarto en Liga (se clasificó en el último minuto gracias a una chilena de Rivaldo ante el Valencia) y ahora, séptimo en la clasificación, también pelea por meterse en la zona que da derecho a disputar la Champions League el próximo año, de la que está a seis puntos.

Confiaba Xavi en hacer historia en Múnich, donde el Barcelona no había ganado nunca en los cinco partidos previos. Incluso confiaba en que el Dinamo de Kiev les echara una mano puntuando en Lisboa, pero esta posibilidad ya quedó descartada al cuarto de hora del pitido inicial. Yaremchuk abrió el marcador para el Benfica y convertía el triunfo culé en imperativo.

Por si todo ello fuera poco, el Bayern no estaba dispuesto a tomárselo como un amistoso. Los alemanes, competitivos siempre, querían el pleno en la fase de grupos y Nagelsman alineó un equipo repleto de titulares, con Lewandowski y Müller dispuestos a seguir sangrando a un Barça al que le tienen tomada la medida.

Adiós a 20 millones presupuestados

A la historia se le sumó la estadística y el cóctel fue una combinación excesivamente fuerte para un Barcelona que tenía que luchar con el intenso frío que hacía en el Allianz Arena, a la nieve y a la losa psicológica que supone haber encajado 14 goles en tres partidos ante los bávaros, el más doloroso el 2-8 de la final de Lisboa. Con Lewandowski motivado por igualar a Haller y marcar en todos los partidos de la fase de grupos, fue Müller el que hundió al Barcelona con su gol a la media hora. Un clásico para el alemán, que ya le ha marcado ocho goles al Barça, su víctima favorita, en siete partidos. El tanto de Sané, combinado con el segundo del Benfica ante el Dinamo, hundió a los culés en el pozo. El Barcelona necesitaba tres goles en la segunda parte, en un Allianz Arena en el que el Bayern no pierde en una fase de grupos de la Champions desde 2013 (este año solo han perdido un partido, ante el Eintracht de Fráncfort en la Bundesliga).

La contundente derrota deja tocado el proyecto de Xavi y le da razón a Koeman cuando avisó que «quedar arriba en la Liga sería un éxito y en la Champions no se pueden esperar milagros». También compromete el presupuesto económico del club, que contabilizaba 20,2 millones de euros por alcanzar los cuartos de final del torneo. Los premios en la Europa League son mucho menores. Tanto que el club azulgrana debería ganar la competición para no contabilizar como pérdidas esa cantidad presupuestada.

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