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«Quiero limpiar mi nombre, estoy destruido desde que pasó todo esto», expresó dolorido Roque Romero, contando cómo vive este momento personal, luego de que por redes sociales una usuaria hiciera pública fotos suyas adjudicándole ser el depravado sexual que había actuado en Monte Cristo, posteo que se viralizó y luego fue eliminado porque se aclaró que Romero no era el sujeto en cuestión.
Más allá de la retractación por parte del perfil original, el daño ya estaba echo y Roque Romero comenzó a sentir las consecuencias de esa falsa acusación y escrache: el ánimo angustiante de su familia y la afectación en sus actividades laborales.

El lunes por la noche, un hombre ingresó a un kiosco y fue atendido por una joven, que mientras lo despachaba él se bajó los pantalones, exhibió y tocó sus genitales acosándola.
Finalmente el autor fue identificado por la Justicia como Carlos Matías Sosa y fue imputado por el delito de exhibiciones obscenas. Hecho que sucedió el jueves por la mañana cuando intervino la fiscal Ingrid Vago.

El miércoles, mientras un nutrido grupo de vecinos se convocaba frente a la comisaría de Monte Cristo para reclamar el paradero del depravado y que resuelva el caso, en redes sociales hacían circular fotos del supuesto autor del hecho, sacadas del perfil de Roque Romero, quién en ese momento estaba trabajando e incluso desconocía lo que sucedía en esta localidad.

Roque Romero, tiene 48 años, es de barrio Santa Catalina de la Capital, trabaja de changas como transportista en una remisería y también ocupa algunos momentos cantando en bares. Tiene una familia que la conforman él, su esposa, un hijo discapacitado y su suegra, por la que lucha todos los días para mantenerla. Con este hecho, la familia se desmoronó emocionalmente, el jefe de familia estaba siendo escrachado por redes sociales.

Por esta situación, a pesar de vivir de «changas» en el rubro de remisería como transportista, era su mayor ingreso y hasta el momento fue apartado del grupo de trabajo, lo que afectó su manera de mantener a la familia.

Romero se encontraba trabajando cuando se enteró que lo estaban escrachando por Facebook y nos contó: «La verdad que no estaba al tanto de lo que estaba pasando en Monte Cristo. Venía viajando con un chico amigo que me contacta porque él hace seguridad en los cajeros automáticos para banco Santander y Macro, en la provincia no en la ciudad».

Ese miércoles Romero había ido por este trabajo hacia Villa Dolores y al regresar el amigo que lo contrató le cuenta que un policía que conoce, le había consultado si lo conocía porque su amigo «está echando moco en Monte Cristo» y le envía el video que se viralizó del momento en que un hombre se masturba frente a una joven que atiende un kiosco. A partir de ese momento, Romero viviría un calvario, recibiendo todo todo tipo de mensajes y llamadas, de quienes lo apuntaban como responsable, insultos y el dolor de familiares y conocidos por lo que estaba sucediendo.

Al enterarse de que lo estaban acusando y escrachando por redes sociales, se contacta con un abogado y comienza a buscar la manera de que las publicaciones sean eliminadas y dar con el responsable del posteo.

Romero contó que fue una mujer de Monte Cristo, dueña de un salón de fiestas infantiles, la que había publicado sus fotos y responsabilizándolo como el acosador.
«La mujer ésta, empieza a llamarnos, pidiendo perdón, que fue una equivocación. Que a ella le habían pasado la foto. Que la chica del video cuando fue al Polo de la Mujer a hacer la denuncia, un policía le pasa una foto mía, y entiendo que la chica por los nervios dijo que sí», detalló Romero de cómo surgió su identidad en el caso.

Según Romero, la misma chica le pasó la foto a su amiga dueña del salón infantil, y que así comenzó a difundirse las fotos y el perfil de Facebook de Romero, que empezó a recibir mensajes a su cuenta.

El mismo miércoles por la noche, Romero se presentó en la Comisaría de Monte Cristo para declarar que él no era la persona del video. Mientras estaba en la dependencia entró una joven que le dijo a la policía «vengo por el hombre de la Kangoo roja», (vehículo en el que se trasladaba el acosador), pero que a él no lo reconoció, haciendo alusión de que no tenía nada que ver en este hecho.

La esposa de Romero, logró hablar con la joven que fue víctima y que ella le aseguró que luego de la primera declaración, en que había dicho que Romero era el hombre que buscaban, a la noche se retractó y dijo que no era él. Sin embargo, Romero dice que en la comisaria nadie se fue a retractarse de que lo habían señalado como autor.

«Estoy con miedo. Me han escrachado mal. Tengo consecuencias en el trabajo. No soy mal tipo, no tengo maldad para nada, me han hecho un gran daño en mi vida», expresó angustiado.

Romero dijo que con las disculpas no alcanza y que irá hasta las «últimas consecuencias» por esta publicación de «mala información y daño moral», sentenció y lamentó que todas las personas que habían viralizado las fotos, no se retractaron por lo que hicieron.