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¡Nos pintemos de naranja!

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El 25 de noviembre se celebra el Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, cuya finalidad es visibilizar la violencia contra las mujeres y niñas a nivel mundial.

Con el fin de sensibilizar, este año la ONU promueve este día con el lema “Pinta el mundo de naranja: ¡Pongamos fin a la violencia contra las mujeres YA!”. Y es que para las Naciones Unidas, como cada año, el naranja es el color estrella de sus campañas para representar un futuro más brillante y libre de violencia contra mujeres y niñas.

El asesinato de las hermanas Mirabal, conocidas como “las mariposas”, fue uno de los detonantes de la caída de Trujillo. Ellas se convirtieron en un símbolo de la lucha contra la violencia de género que afecta a las mujeres de todo el mundo.

Patria, María Teresa y Minerva Mirabal eran activistas militares contra el régimen de Trujillo, y aquel 25 de noviembre sus cuerpos aparecieron destrozados al noreste de República Dominicana. Un 18 de mayo de 1960, María y Minerva junto a sus maridos fueron juzgados “por atentar contra la seguridad del Estado dominicano” y condenados a tres años de prisión. Todos padecieron torturas, y ellas, además, violaciones. Pero La Bestia Negra (apodo de Trujillo) no estaba conforme. Tres meses después, Trujillo ordena liberar a Minerva y a María, pero no a sus maridos.

Primero trasladan a sus maridos a una cárcel más cercana, luego Trujillo ordena que los trasladen con la justificación que será un descubrimiento de armas clandestinas. Una vez que los trasladaron, le preparan una emboscada en la ruta, donde las hermanas deben morir, simulando un choque automovilístico.

Una vez secuestradas, se les da pañuelos de seda a los militares para ahorcarlas, las rematan a palazos y las cargan en un auto que fue arrojado a un barranco para simular el accidente.

«Si me matan, sacaré los brazos de la tumba y seré más fuerte», solía decir Minerva Mirabal cuando ya se sentía amenazada. Minerva fue una de las tres hermanas dominicanas asesinadas brutalmente el 25 de noviembre de 1960 por órdenes del dictador Rafael Leónidas Trujillo, quien gobernó la República Dominicana desde 1930 hasta su asesinato, en 1961.

Una de cada tres mujeres ha sufrido abusos a lo largo de su vida. En tiempos de crisis las cifras aumentan, como se vio durante la pandemia de COVID-19 y las recientes crisis humanitarias, conflictos y desastres climáticos. Por desgracia, solo una de cada 10 dijo que recurriría a la policía en busca de ayuda. Estas mujeres tienen más probabilidades de enfrentarse a situaciones de pobreza y escasez de alimentos.

Si bien la violencia de género es generalizada, esta puede y debe prevenirse. Detener esta violencia comienza por creer en las sobrevivientes, adoptando enfoques integrales e inclusivos que aborden las causas fundamentales, transformen las normas sociales dañinas y empoderen a las mujeres y las niñas. Con servicios esenciales en los sectores policial, judicial, sanitario y social, y con suficiente financiación para la lucha por los derechos de las mujeres se puede poner fin a la violencia de género.

Nos cuidemos entre todas y todos.

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